Puño de flor de mal,
cerrado y alzado hacia dentro,
sostiene firme rojo puñal
de sangre, de rosa, de verso,
enquistando dolor fatal...
¡Cuánta palabra pétalo,
podía traer al dulce imaginar
una boca que, de bella,
debiera ser maldita, venenosa!
¡Cuánta palabra pétalo!
¿Eras Ella tú, Baudelaire?
Rosas, lirios, versos...
F.J.G.G.
"No digas de ningún sentimiento que es pequeño o indigno. No vivimos de otra cosa que de nuestros pobres, hermosos y magníficos sentimientos, y cada uno de ellos contra el que cometemos una injusticia es una estrella que apagamos." Hermann Hesse (1877 - 1962)
domingo, 27 de noviembre de 2011
viernes, 25 de noviembre de 2011
Más Allá de las Montañas (Ecos de Amor Francés)
Más allá de aquellas siluetas convexas,
de aquel verde gris del norte,
que atravieso desde la sombra
ocre de las danzas otoñales,
con el ímpetu de la veleta
que apunta y espera sin respuesta.
Más allá de aquellos túmulos vibrantes,
que cautivos de sí guardan
alientos de pasadas primaveras.
Con el reto de reptar viviendo, amor vivo
que seco y ambarino ya nadie comprende,
lejos de mis pasos en España.
Más allá de aquellas montañas,
más allá, en Francia. Más allá del triste
decir nadie, hoy, que ya no me acompañas...
F.J.G.G.
de aquel verde gris del norte,
que atravieso desde la sombra
ocre de las danzas otoñales,
con el ímpetu de la veleta
que apunta y espera sin respuesta.
Más allá de aquellos túmulos vibrantes,
que cautivos de sí guardan
alientos de pasadas primaveras.
Con el reto de reptar viviendo, amor vivo
que seco y ambarino ya nadie comprende,
lejos de mis pasos en España.
Más allá de aquellas montañas,
más allá, en Francia. Más allá del triste
decir nadie, hoy, que ya no me acompañas...
F.J.G.G.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Pálpitos a son de tango
Mide el corazón leves dosis de muerte,
despilfarrando hilos de vida
en periódicos suspiros.
Ay Amores... Amores diarios, de amor
al amar al son de Gardel,
mientras el polvo en el rocío
de las rosas huye con el temblor
de uno y otro tango.
Fiera ansia de horizonte indefinido,
pálpito inolvidable de los labios
fundidos: tuyo, risueña mujer,
tuyo este emigrar de uno mismo
paso a paso y sin descanso.
A Gonzalo y Cristina.
F.J.G.G.
despilfarrando hilos de vida
en periódicos suspiros.
Ay Amores... Amores diarios, de amor
al amar al son de Gardel,
mientras el polvo en el rocío
de las rosas huye con el temblor
de uno y otro tango.
Fiera ansia de horizonte indefinido,
pálpito inolvidable de los labios
fundidos: tuyo, risueña mujer,
tuyo este emigrar de uno mismo
paso a paso y sin descanso.
A Gonzalo y Cristina.
F.J.G.G.
domingo, 20 de noviembre de 2011
Un sillón en el alma
Sillones en el alma,
tejidos a base de nidos de telaraña,
tiene el que, sentado, se siente viejo.
Sillones en el alma,
dónde encuentran hueco los fantasmas
sumados día a día a sus espaldas.
Sillones en el alma,
rodeados de gestos en paredes blancas.
Fotografías en sepia, blanco, negro.
Se ve a sí mismo el viejo,
en la televisión mal sintonizada.
F.J.G.G.
tejidos a base de nidos de telaraña,
tiene el que, sentado, se siente viejo.
Sillones en el alma,
dónde encuentran hueco los fantasmas
sumados día a día a sus espaldas.
Sillones en el alma,
rodeados de gestos en paredes blancas.
Fotografías en sepia, blanco, negro.
Se ve a sí mismo el viejo,
en la televisión mal sintonizada.
F.J.G.G.
jueves, 17 de noviembre de 2011
El cielo
Firmamento de profundidades
en sí lejanas;
cielo de olores a incienso,
desprendidos de nubes
que lloran por ser auroras.
Patria dónde el más rico
es quien paga con sus ojos,
captando el brillo del lucero.
Firmamento de profundidades
en sí remotas. Cielo...
En él trabajan de día las estrellas;
de noche, comercian
en mercados dónde los dioses
dan permiso para nacer
a los sueños.
Firmamento de profundidades
por sí poéticas. Nuestra
noche, nuestro tiempo
nuestros dioses. Nosotros,
firmando en él a base de recuerdo.
F.J.G.G.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Despedida
lunes, 14 de noviembre de 2011
La Tierra que vi contigo

La tierra es un vientre de barro seco.
Sus grietas ya no son vejez, arrugas,
y desde su remota profundidad,
el aliento vacío de los esqueletos
grita quejas de novedades absurdas.
Los olivos son de un nuevo amarillo,
de un presente de ruido fatal. Pía
un ave horrores, al olvidar su nido;
y los sembrados se mecen al viento
regalando ecos de funesta armonía.
No es ésta la tierra que vi contigo.
El adarve, sin tu pasear, lo siento,
pero no puede ser ni será el mismo.
No habrá paz ni sueño sin tus lágrimas.
No será Andalucía, sin tu consuelo.
Se quiebran las tardes sin ti; contigo
en la lejanía. Se queja lo muerto,
también los jeranios. Sin ti, es cojo
el flamenco, la guitarra muda, Priego
corazón herido, y perpetuo mi recuerdo.
F.J.G.G.
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