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sábado, 25 de febrero de 2012

Lizard King

Cuando la música acabe,
Restos de canción sobrevivirán en ascuas,
Como las suspendidas ilusiones del cactus
En incandescentes tonos verde-malva;
Como almas ardidas en adictivas cenizas
Bajo coronas sobre cojines de monarca.

Cuando la música acabe,
Tormentas de un solo foco abrirán Puertas
A grotescas poses de chamánicas poesías,
Que evocarán silencios a viajes que acaben
En Francia, a los pies de una pétrea huella
Que inamovible se estará fumando dos palabras.

Cuando la música acabe...

When the music's over

A mi primo. S.

F.J.G.G.

jueves, 9 de febrero de 2012

Recetario

Llena de afiladas, brillantes miradas,
Tropezada de un sin fin de manjares
Y restos de anteriores veladas,
Se va asentando la paella del Sol
Con sus sabores, tras las montañas.


F.J.G.G.

viernes, 27 de enero de 2012

Borsalino

Besa el ala caída de mi sombrero,
Y cuando quiero morder sus labios,
Es tarde, pues la pluma revive y estoy
Volando.

Cuentan las portadas del lunes, que he
Muerto de un balazo.


F.J.G.G.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Humos de sílfide

Humos de sílfide al vuelo,
Mágicas cronologías
De efímeros gestos.

Hechizos al paso del tiempo,
Ojos cerrados al mundo
Rebosante de silencios.

Humos de sílfide al vuelo,
En aleteos de furias,
rojas llamas de infiernos
Malditos de mustios besos.


F.J.G.G.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

El Beso Séptimo

Lumières, la luz del tren.
Lengua maquinal en tu boca de Edén,
a través del túnel blanco y negro,
proyectándose en halo de luz de luz,
inventándose en la pantalla,
como si la pantalla fueses tú...


F.J.G.G.

jueves, 8 de diciembre de 2011

La fusión

Me sentía de tu piel como si fuese tú;
como si tu sudor de miel fuese suspirar mío.
Eras caja de sorpresas, de fieras mariposas,
de flores que desentendidas de lentitud,
se abrían a mí semejantes a viles puñetazos.

Me sentía de tu piel, de tu rara pulcritud,
aunque por infiel beso se deshiciese el cielo.
En tu promesas, chispas, lumbres siniestras,
las flores ya abiertas me marchitaron (Ataúd),
esparciéndome en un saco de relojes parados.

(Me sentía de ti, y vernos en el espejo,
fue pagar con mis huesos carbonizados.)


F.J.G.G.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Una confesión

Suave caer de plumas de almohada reventada,
Bajo condenada luz que da valor a dos palabras.
Temblor de venas, tensión de látigos que atizan
A cinco zurdas bestias: papel en blanco, pluma
En mano:
Te amo… ¡Te amo!


F.J.G.G.

martes, 8 de noviembre de 2011

Terapia para aclarar la confusión de los órganos

¿Cómo has podido confundir tu cerebro con un intestino, a pesar de la semejanza entre los pliegues de ambos órganos? De acuerdo, seré tu médico, y tan solo con algunas palabras, distinguirás.

Pero antes, debes darme toda una vida, de corta edad, pesadez de días, pocas sonrisas; una existencia que habite en la colina más sedienta, en la trinchera más inundada, en el hambre más desquiciante, en la conciencia más alborotada. Dame la voluntad de los héroes del minuto a minuto vacío, de los que viven en los páramos de la soledad acuciante y no se desean siquiera, por tal de no estar acompañados por su sombra, la muerte. Dame la noche y el silencio absoluto y eterno para tenerlos, en ella, por única banda sonora.

Y luego, tras esa vida que me habrás regalado, al reunirnos de nuevo, con un solo relato podré alimentar a tu cerebro de locura, y pensando - ¡pensando! - en lo que habrás oído... ¡te vaciarás vomitando!



F.J.G.G.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Mi vicio inconfesable

Esa, tu gestualidad, precisa como el relojero,
pone mis ganas de hablarte al servicio del silencio.
Tu gesto rutinario, sencillo, insultante, profesional,
es un crucigrama perdido, camuflado en un tablero
de ajedrez, cuya anchura se mide con el blanco
de las horas y el negro atormentado de los segundos.

Vencerte, sí, rozando con mi ensoñación el rastro
que deja cada gesto previo a tu avance, ansioso de burla
en este cruel juego; sorprenderte, por consuelo propio,
vencerte solo con naturaleza. A tus gestos sacrifico
mis ganas de hablarte, y mientras, escribo con seguridad
lo que callas: tus gestos son míos, y tuyo es el último
peón volcado en el tablero.


F.J.G.G.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Falta de inspiración

Muerden el polvo las sílabas
impronunciables de mis pisadas.

Del sol sólo se intuye ceguera.
Veo una hoja cubierta de miradas.
Nieve, polvo, lluvia. Vacío. Nada.

Nada que decir. Nada más que nada.
Y el tiempo es mordaza, mientras.

Nada más que nada. Sólo el tiempo.
Y de lo demás esperar, quizás,
para menos que nada más que nada.



F.J.G.G.

lunes, 24 de octubre de 2011

Collares de cópula y borrachera

Collares como colas de alacranes,
de perlas con cópulas prometidas,
de rosáceos matices de vino,
de copas vacías saciando borracheras.

Beber, ¡vómito! ¡tintineo!
Luces de farolillo en los pechos.
¡El vómito! El derramar continuo,
En el sudor de los féminos cuellos.

Cadáveres de hombre a sus pies,
a modo de alfombras en la acera.



F.J.G.G.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Amanita muscaria

Tanto tiempo llevaba con los ojos cerrados, que parecía haberme olvidado de algo tan imposible de olvidar como es la involuntariedad del parpadeo.

Ya harto de ese presente, con una ayuda tan inconfesable como vergonzosa, he roto la celda de las pestañas y he inundado la totalidad de mis pupilas con la perfección, maravillosamente versada por Jorge Guillén en un poema cuyo título es justamente ése: la perfección. Con los ojos abiertos, de nuevo me he encontrado borracho de ceguera, una ceguera que, de repente, se ha vuelto roja. Luego, en ese mirar menstruado, han ido dándose blancas intermitencias que de ir y venir me han parecido asquerosamente ofensivas, como putas que vienen y van en un burdel salpicadas por su faenar.

El sol nacido de mis ojos, ha sido puesto en el cielo paseando por una pasarela de formas cóncavas y convexas, de curvas y labios violados por la insistencia del silencio. Ahora es como un chiquillo que, en su intento de aprender el truco del tragafuegos, ha sido tragado por las llamas y pasta maldito entre el azul infinito y sus ovejas fantasmas. Todo un mareo.

En esa flamígera debilidad de los aires más lejanos, allí donde el espacio hace posible el matrimonio entre la enormidad y el absurdo, lo último ha sido lanzar la alucinación al centro del nuevo astro.

La alucinación es un fragmento de esperanza: muere parte de aquel viejo mirar.



F.J.G.G.