viernes, 11 de noviembre de 2011

Ecos de una balada de Elton John

Una nota vibrante de piano,
el aleteo tardío de los pájaros.
Cual tapón cayendo
tras el descorchado, el sol.

Ecos de balada.
El caer de las hojas,
en los charcos rosáceos
de una tarde vertida de Elton John.

El vaho de la ventana,
el reflejo infinito de tus ojos.
Sigue sonando "Your Song".


"How wonderful life is while you're in the world"


A Helena, porque no olvido lo que para ti representa esta canción.
A todas aquellas personas que aman a alguien hasta el dolor.
Y, por supuesto, a ti.




F.J.G.G.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Por favor, dime adiós

Sisea las contracciones de mi pulso,
y bosqueja en un lienzo las estepas
de la desesperación, pues tan solo
pido un instante sin ti, un respiro;
entiende que mis pies son el mundo
al que, por condición, aspiro,
y ya nunca podrán ser mías las bellas
puestas de sol, ni el suspiro
que doy al aire con tu nombre,
ni siquiera mi lágrima de despido,
ni jamás de los jamases mi corazón.

Sisea las contracciones de mi pulso,
que yo tan solo necesito tu maldito,
definitivo y doloroso adiós,
ahora que sólo quedan tus fantasmas
ante la soledad de mi camino;
ya tan solo ir herido de ti, necesito,
y de lo demás que se encargue,
si merezco alguna compañía, el viento,
la brisa, tus huellas, el Señor,
y jamás el olvido.


F.J.G.G.

martes, 8 de noviembre de 2011

Terapia para aclarar la confusión de los órganos

¿Cómo has podido confundir tu cerebro con un intestino, a pesar de la semejanza entre los pliegues de ambos órganos? De acuerdo, seré tu médico, y tan solo con algunas palabras, distinguirás.

Pero antes, debes darme toda una vida, de corta edad, pesadez de días, pocas sonrisas; una existencia que habite en la colina más sedienta, en la trinchera más inundada, en el hambre más desquiciante, en la conciencia más alborotada. Dame la voluntad de los héroes del minuto a minuto vacío, de los que viven en los páramos de la soledad acuciante y no se desean siquiera, por tal de no estar acompañados por su sombra, la muerte. Dame la noche y el silencio absoluto y eterno para tenerlos, en ella, por única banda sonora.

Y luego, tras esa vida que me habrás regalado, al reunirnos de nuevo, con un solo relato podré alimentar a tu cerebro de locura, y pensando - ¡pensando! - en lo que habrás oído... ¡te vaciarás vomitando!



F.J.G.G.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Tras leer el Werther



Estaba vacía de horizonte la hora,
y las hojas del Werther,
rotas y envejecidas en el balcón,
volaron empapadas
a mis manos sin huellas dactilares,
borradas por el sudor.

Vacía estaba de dirección la hora,
y el sol de los charcos,
ahogados de norte y de hondo sur,
silenciaron la nube
aullante de este y oeste, y lejanía,
y quedó paz y quietud.

Eran huída los truenos y la brisa,
y maldición la lluvia.
Las horas leyendo en el balcón,
pasado y presente
ya eterno, eran pétreo monumento
regalado al bobo amor.

Todo eso fue aquella hora eterna,
y el alma y la mente,
fue un despertar contra el atardecer.
Y yo y el Werther,
ahora, somos la paz de un naufragio
bajo el último rayo de sol.


F.J.G.G.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Mi vicio inconfesable

Esa, tu gestualidad, precisa como el relojero,
pone mis ganas de hablarte al servicio del silencio.
Tu gesto rutinario, sencillo, insultante, profesional,
es un crucigrama perdido, camuflado en un tablero
de ajedrez, cuya anchura se mide con el blanco
de las horas y el negro atormentado de los segundos.

Vencerte, sí, rozando con mi ensoñación el rastro
que deja cada gesto previo a tu avance, ansioso de burla
en este cruel juego; sorprenderte, por consuelo propio,
vencerte solo con naturaleza. A tus gestos sacrifico
mis ganas de hablarte, y mientras, escribo con seguridad
lo que callas: tus gestos son míos, y tuyo es el último
peón volcado en el tablero.


F.J.G.G.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Si no hubiese sido tan idiota

Si no hubiese sido tan idiota,
hubiese dado mil maldiciones al mar
que decidió partir con aquellas olas
bautizadas de amor,
entre el silencio de los días,
en esa fuga constante de las horas.

Si no hubiese sido tan idiota,
régimen maldito de mi conciencia,
que por obligarme a sepultar razones
me hiciste perder cualquier atisbo
de amor propio y ciencia,
podría contar por soledad - ¡mejor solo!
- esas horas derramadas de falsa luz,
que ausentes me han dejado a la sombra.

Si no hubiese sido tan idiota...



F.J.G.G.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Falta de inspiración

Muerden el polvo las sílabas
impronunciables de mis pisadas.

Del sol sólo se intuye ceguera.
Veo una hoja cubierta de miradas.
Nieve, polvo, lluvia. Vacío. Nada.

Nada que decir. Nada más que nada.
Y el tiempo es mordaza, mientras.

Nada más que nada. Sólo el tiempo.
Y de lo demás esperar, quizás,
para menos que nada más que nada.



F.J.G.G.